TIPS CON NIÑOS
Viajar con niños por la Costa Blanca puede ser una gozada si sabes algunos trucos clave. En esta sección te contamos lo que muchas guías no dicen: cómo sobrevivir al calor real del verano, dónde comer sin estrés con peques, moverse sin cargar con medio parque de bolas, y encontrar baños o puntos de agua cuando más los necesitas
INFO ÚTIL
Moverse con carrito y peques por la Costa Blanca
En toda la Costa Blanca puedes moverte con el carrito en transporte público. Aquí tienes todo lo que necesitas saber para que el día fluya sin sorpresas
Moverse con carrito y peques por la Costa Blanca
En toda la Costa Blanca puedes moverte con el carrito en transporte público. Aquí tienes todo lo que necesitas saber para que el día fluya sin sorpresas
Autobuses y TRAM con carrito
En toda la Costa Blanca puedes subir con el carrito en autobuses urbanos e interurbanos. La normativa general en España establece:


TRAM L9 Dénia–Benidorm con peques
El TRAM d'Alacant (línea L9) es muy accesible para familias: vagones amplios, espacios designados para carritos y personas con movilidad reducida, rampas en todas las estaciones y servicio frecuente todo el año
Carrito desplegado: Si hay espacio en la plataforma central (zona reservada), puedes llevarlo abierto. Si hay una silla de ruedas, tiene prioridad
Carrito plegado: Si el bus va lleno, deberás plegarlo y subirlo como equipaje de mano
Los niños menores de 5 años viajan generalmente gratis en la provincia de Alicante (consultar con cada operadora)
En hora punta o en verano el TRAM puede llenarse. Intenta viajar en horario valle (10–12h o 15–17h) para mayor comodidad con el carrito
Viaja con peques por la Costa Blanca
Aquí tienes los trucos que ningún folleto turístico te cuenta: playas que aguantan carritos, restaurantes donde nadie te mira raro si el peque grita, y los cambiadores que sí existen. Pueblo a pueblo, para que solo tengas que abrir y leer
Viaja con peques por la Costa Blanca
Aquí tienes los trucos que ningún folleto turístico te cuenta: playas que aguantan carritos, restaurantes donde nadie te mira raro si el peque grita, y los cambiadores que sí existen. Pueblo a pueblo, para que solo tengas que abrir y leer
